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FLAUTISTA DE HAMELIN
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En un pueblito de nombre Hamelin se habían instalado, siendo dueños y señores, todos los ratones habidos y por haber, arrasando con la comida de todos sus habitantes. Esto se debía a que Hamelin estaba dirigido por una Reina
muy tacaña, que no quería hacer ningún gasto para poner remedio a la
invasión de ratones. - La Reina, cuando vio que los ratones habían llegado a su palacio, mandó
llamar a un jovencito que tenía fama de hacer desaparecer los roedores con
ayuda de su flauta. ¡Yo, Reina de Hamelin, te prometo una bolsa de oro si
consigues librarme de esos come quesos! ¡Así lo haré! Contestó el muchachito
haciendo sonar su flauta; Los ratones, hechizados por el mágico sonido El flautista, después de haber dejado a Hamelin sin ningún
ratón, fue con la Reina para recibir su recompensa. Pero, la Reina que era muy
codiciosa, no quiso cumplir con su promesa. ¡No creo deberte nada, fuera de mi
reino! ¡Eres muy injusta y por eso me vengaré!. Dijo el caballero
muy enojado. Entonces, hizo sonar la flauta, y todos los niños del pueblo lo
siguieron escuchando su sonido. Se los llevó a una montaña y los encerró en una gran cueva, desconocida por todo el mundo. Así se vengo de aquella reina tan mentirosa y mala. Pasaron varios meses y Hamelin se transformó en un pueblo
triste, sin las risas y alegría de los niños; hasta las flores tenían el
color pálido de tanta tristeza. Todos los padres de los niños marcharon juntos al castillo
para reclamarle a la Reina, pidiéndole que pague al flautista la deuda, porque
no querían quedarse sin sus amados hijos. La Reina no tuvo más remedio que pagar al flautista, y entonces todos los niños regresaron a sus hogares, trayendo con ellos nuevamente la felicidad al reino. Desde ese momento, aquella Reina cumplió siempre sus
promesas. F I N Versión libre de El flautista de Hamelin de: Robert Brouning, por Vicky Abro Dibujo original: Vicky Abro |
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