PIEL DE ASNO

 

       Rosa Linda era una hermosa y muy buena jovencita. Todos en el lugar la amaban profundamente, hasta los animalitos del bosque. Vivía en un castillo con su madrastra y la hija de ella, ambas la hacían trabajar sin cesar, pues querían que se volviera fea como ellas, que lo eran y mucho.

       Un día la madrastra y su hija fueron a la ciudad para comprarse vestidos. Rosa Linda les dijo: ¡Por favor, tráiganme algún abrigo pues muero de frío! La madrastra aprovechó y le compró una piel de asno, sabiendo que una vez se la hubiera puesto no podría sacársela, y así conseguiría tapar la belleza de la niña, para que pareciera que su hija era la más bonita.

Todos comenzaron a burlarse de Rosa Linda, llamándola Piel de Asno. Ella sufría mucho y viendo que no podía quitarse aquella piel, cansada de aguantar las risas de los que habitaban el castillo, decidió huir.

Estaba Rosa Linda llorando amargamente, cuando escuchó una hermosa canción. Un encantador príncipe se acercaba montando su blanco corcel y tocando el laúd.  Al compás de la suave melodía la piel de asno empezó a caer poco a poco, hasta que La jovencita quedó libre de ella por completo.

 El apuesto príncipe se quedó asombrado de la hermosura de Rosa Linda, y le confesó su amor. Entonces le pidió que fuera con él a su palacio, donde los recibieron con un gran festejo. Rosa Linda conquistó con su hermosura y bondad el nuevo reino, se casó con el príncipe y vivieron muy felices por siempre.

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F I N

Versión libre de Piel de Asno de: Charles Perrault, por Vicky Abro.

Dibujo original: Vicky Abro

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